Tuesday, December 3, 2013

Mantis

¿Alguna vez has contemplado la delicadeza de la mantis religiosa? ¿O quizás la imponencia de una leona? Aún poseyendo esas notables cualidades, ninguna de estas criaturas deja de ser letales en su habitad. Así de mortal es tu belleza. Te ves muy tierna cuando meneas tu colita de pony. Y cuando te la sueltas, se transforma en melena de león. Me siento incompetente al no poder expresar en palabras tanta belleza. Es como ese sueño magnífico que olvido al despertar y me esfuerzo por mejorar. Siento vergüenza al contemplar tu hermosura. Siento como si te faltara el respeto cuando te miro y me devuelves la mirada, lo cual creo que es cierto, pues me remueves la mirada más rápido que la velocidad de la luz. Eres más comparona que una agilucha santiaguera. Tu uniforme laboral no logra ocultar lo preciosa que eres. Tu salvajismo me ennoblece. Me acuesto en tu regazo y te acaricio. Jugar a las escondidas por entre tu falda y toparme con tan sexy shorts. Revolcarme contigo en el pasto y mutuamente removernos las diminutas hojas que nos cubrirían. Una ligera pluma de cisne que se balancea en el aire mientras la gravedad la acerca en cámara lenta a su tierra destino. Huyo a esa zona con la esperanza de que sea sobre mi que caiga tu completa anatomía. O quizás, y mejor aún, que sea yo quien se pose sobre ti. Es tan voluptuoso tu dueto de guarda-espaldas me impiden abrazarte completamente. Mejor debería llamarles "guarda-frente". Quisiera ser la bufanda que se enlía en tu cuello. Zambulllirnos en el Cachón de la Rubia. Verte tomar un baño de sol en Boca Chica. Belleza sin igual, a menos que tengas hermana gemela. Te besaría tanto, que toda tu piel facial sería consumida por mis labios. Parecería como si te devorara. Dos lonjas de pan artesanal recubiertos de miel y remojadas en dulce limonada. ¡Cuanta hambre! Mirada altiva, como si quisieras comprobar si puedes mirar el cielo a través del techo. Nunca dejaría ni una sola zona de tu cuerpo sin explorar. Diariamente. Abrazarte de frente y peinar con los dedos de ambas manos tu largo pelo lacio, suavemente agitado por el viento, desde la parte posterior de tu cuello, hasta la punta de cada una de sus hebras. Tu linaje debe provenir de la Realeza. Te cargaría como una mesa y te acostaría en el comedor, luego de remover esas dos copas de vino. ¡Que se rompa! Compraremos uno nuevo. ¿Qué no pondrás ni un centavo? Todo yo. Todo yo. :'(

- Ignacio Cortorreal en Gmail

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